La Nota VIP

Nada me gusta más que el poder experimentar la reacción desde este ejercicio de pensamiento y de prueba, pues razón tenía Foucault cuando decía acerca del placer que produce el escribir con libertad.  De allí que me adentre en la gestión de las emociones en el entorno laboral, en donde la vida profesional y la laboral se encuentran integradas, de manera tal que algunas veces no sobrevive una de la otra, y nos demanda en muchas ocasiones un mayor compromiso de esfuerzo y tiempo.

Sea lo primero decir, que cabe preguntarnos ¿cómo es la relación laboral con nuestros compañeros?, o mejor ¿cuál es mi relación con el entorno y el equipo? Por eso tenemos presiones adicionales, derivadas precisamente del resultado de esa carga emocional que produce el no identificar las situaciones que no nos dejan desarrollar todo nuestro potencial, extender nuestra jornada laboral a varias horas después de finalizar esta, o fenómenos de estrés que afectan negativamente toda esa dinámica del trabajo.

Es por eso, que la nueva tendencia a nivel mundial es promover planes de formación corporativa, incluyendo en estos contenidos focales de lo emocional, experiencias que apoyan la lúdica para desarrollar el trabajo en equipo y conformar equipos inteligentes; importante además es aprender a entrenar nuestra respuesta a aquello que ocurre en el avance de esa gestión emocional. De ahí que, se podrá evitar todas esas distracciones e influencias negativas dentro del entorno, que no dejan cumplir el objetivo institucional y mucho menos que los líderes cumplan con su función a pesar de no poderse concentrar bajo presión.

Surge nuevamente otras preguntas ¿todo ello es realmente necesario?, ¿la empresa debe invertir en el estado emocional de sus profesionales?, ¿se han elaborado juiciosos estudios para identificar todo aquello que afecta el entorno laboral?

Se presenta entonces, la necesidad de explicar la influencia de las emociones en los resultados laborales, desde dónde se aboga para incluir este tipo de actividades se repite, necesarias, no solo para el cumplimiento de los planes estratégicos sino lograr que los funcionarios desarrollen su labor con eficiencia y eficacia, que realmente sientan placer por lo que hacen y disfruten de sus labores.

Debemos entrenar a los colaboradores desde el nivel alto hasta el bajo, para no terminar aumentando el lado negativo, para evitar las incomodidades del entorno que se van generando por la manera como estos interpretan esos hechos que van de la mano con el rol de acuerdo a las tareas asignadas.

Otro argumento interesante, es poder cambiar los escenarios competitivos como la incertidumbre, la inestabilidad, la ambigüedad y la desidia, hay actos complejos que llevan a afrontar esos cambios continuos pero no dejan reaprender constantemente, haciendo dificultoso nuestros retos y tareas, ocupándonos del día a día, sin percibir precisamente esos momentos de consciencia que nos permiten desarrollar todo nuestro potencial en donde se generan nuevas ideas, y muestra esa tendencia natural del hombre del pensar en positivo y gestionar ese caudal de información que nos deja buscar el sentido a la vida y su razón de ser, pero además gestionando ese papel necesario y relevante que nos identifica como seres humanos.

Modificamos precisamente esa tendencia natural cuando no vemos ese enfoque de mentalidad positiva, no identificamos esos pequeños cambios en el comportamiento y la manera como nos relacionamos con los demás, esos momentos en que dejamos de ser importantes no solo para la empresa sino para los demás, y cuando hacemos esa lectura desfavorable del ambiente laboral en donde creemos que estamos haciendo las cosas bien, pero mentira que van mal, nada concreto se logra y la procrastinación se nos está apoderando, acabando con ese impulso natural y cultural que nos lleva a acelerar la transformación  estratégica de nuestro trabajo pero no de nuestras vidas.

Diego Mario Zuluaga

Lic. Filosofia y Letras. USTA y Facilitador del Infecoop

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